lunes, 24 de marzo de 2014

No todos los km son iguales

Todos los kilómetros miden lo mismo pero no son iguales.
Los últimos siempre son más laaargos. Sobre todo después de los 100  anteriores.  Se alargan a propósito cambiando de lugar. Yo recordaba que la llegada era mucho antes y esta última subida nunca la había pasado. Seguro en auto cortaba camino.

Ayer en el tramo de Huachinango a Ameca el tráfico se intensificó.  No hay mucho acotamiento en nuestras carreteras y cuando dos camiones grandes se cruzan... sopas,  no cabe nadie más.  Ni siquiera una bicicleta.  Esos últimos kilómetros fueron estresantes porque los camiones y autos siempre llevan prisa y la bici con alforjas no se maniobra lo mismo. Tuvimos que frenarnos y salir del camino en una ocasión que dos camiones grandes se iban a cruzar.  Apenas y cupieron. 
Dormimos en una posada atendida por un par de viejitos siniestros cuyos trabajadores eran más siniestros aún.  Me acordé de dos películas: Hitchcock y otra similar pero mexicana. Ya no abunde en el asunto por el hambre y el sueño. Nos tocó el tercer piso como para hacer piernas como si hiciera falta. .. no quise bajar por los calcetines que se me olvidaron abajo. Total que ando todo apestoso todo el día.

El valle de Ameca se luce con su crepúsculo.  El amanecer no se queda atrás. Vaya cielo sibre las montañas a lo lejos.

El sol hace lucir los sistemas de riego.  Hasta  podríamos poner de fondo alguna canción de Sinatra y emular al hotel ese de Las Vegas que con agua hace coreografias.

Y para estrés nada como entrar a la gran ciudad de Guadalajara y atravesarla de Zapopan a Tonalá. 
Suerte que disfruto el ciclismo urbano porque en verdad está rudo. No me habían pasado tan cerca en la bici. Estos citadinos con prisa todo el tiempo.

Seguimos mañana hacia Jalostotitlan. Ajua.
Vale.

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