martes, 25 de marzo de 2014

Zonas geográficas

Quizá no me crean pero las zonas geográficas se sienten diferente. Más que el clima o la hospitalidad de sus habitantes hay un sentir profundo. Como si cada zona tuviera una personalidad.  Un carácter.  Un espíritu.

No hay límites o medidas preestablecidos. Casi siempre coincide con ciertos puntos que la población de cada región destaca. Así por ejemplo, la región de Mascota, en dirección a Guadalajara,  termina en el Cerro de La Campana. Apenas se cruza ese punto se siente distinto.

Otro ejemplo es el viaje que hicimos de Guadalajara a León.  Todo ese tramo  se siente casi idéntico.
Además el paisaje es tan igual que me sentí en una de esas caricaturas donde la escenografía es una banda sin fin que da vueltas para simular movimiento. Son paisajes bonitos.  No los hago menos.  Es solo que la zona es muy grande y nos llevo dos jornadas salir de ella.

En ese tramo casi me duermo.  Me pareció increíble sentir tanto sueño que casi cabeceo. Pero no lo hice. Gran parte por el miedo.

A mi miedo regular le sume que autos y camiones en vez de leer que la máxima es de 110 todos la tenían como mínima.  Parece que leyeron también algo asi como " pase cerca de la línea de acotamiento,  asuste al ciclista".
Luego el viento.  Yo me sentía aerodinámico y sopas. Pasa un carro y te mueve. Un camión es casi un empujón.  Y cuando viento y camión coinciden. .. y yo también tengo miedo a las bajadas.
En esta zona son laaaargas y algunas muy inclinadas. Yo solamente veía como se alejaba el Dr. Tlacuilo como si no hubieran vientos, autos, camiones  y como si el acotamiento no estuviera lleno de pedazos de llanta,  alambres,  piedras preciosas que no quiero pisar, envases de chela y de chela. Pero no debo olvidar los baches y que en algunos tramos al acotamiento le sigue un buen precipicio, una pared o una canaleta.
Yo bajaba como el chofer de Driving Miss Daysi pero manejando bicicleta. 

En nuestro viaje la constante ha sido la amistad, hospitalidad,  amabilidad y cariño de muchas personas que nos encontramos y sobre todo a las que visitamos, amigos del Doc. Vaya que sabe hacer amigos. Todos le quieren y nosotros no pudimos estar mejor en ningún hotel de lujo. Fito y su bonita familia son personas entrañables que da gusto conocer y que será una alegría intentar regresar la cortesía. Hay más que agradecer pero ya a
dormir que mañana toca mas carretera.  Ajua

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